Desperdicio alimentario en los hogares

¡Hola Migueros!

Reactivamos nuestro blog, y lo hacemos hablando del desperdicio alimentario en hogares.

Hay pequeños actos cotidianos, al abrir el refrigerador y encontrar un brócoli marchito que nunca llegó a cocinarse y que directamente acabamos lanzando al cubo de la basura. O un plátano demasiado maduro, perfectamente comestible pero no tan atractivo y que también va al mismo sitio. Las sobras del plato, que no se pudo terminar, que por ser tan poca cantidad no merece la pena guardar, así que acaban otra vez con el mismo final: el cubo de la basura.

En un segundo, acciones tan simples y cotidianas se ha convertido en una de las causas de un gran problema que aqueja a nuestro mundo moderno: el desperdicio alimentario.

Es hora de cambiar los hábitos

A nivel micro, el desperdicio de alimentos tiene un impacto directo en la economía personal. Tirar la comida no sólo significa que estás tirando tu dinero directamente a la basura, sino que también supone un desperdicio importante de recursos naturales, mano de obra y energía que se emplearon para poder traer a tu mesa todos esos alimentos.

Reducir el desperdicio de comida y cambiar los patrones de consumo por medios de producción alimentaria sostenibles debería ser la meta de la humanidad para los próximos años. Es la única forma de garantizar la supervivencia de los seres humanos y del ecosistema. Cada uno de nosotros somos una pieza clave en este engranaje de cambio, pues es la sociedad la que es capaz de transformar su cultura y educar a las generaciones futuras.

El desperdicio de alimentos se puede evitar con cambios pequeños, sencillos y cotidianos. En primer lugar el tomar conciencia de tus hábitos, de la forma en la que compras y tiras los alimentos. Crea una lista de compra, apoyada por un plan de comidas semanales que puedas seguir con normalidad. Si comes fuera y te enfrentas a esas porciones gigantescas de comida, siempre podrás llevar las sobras a casa y consumirlas luego. Aprende que las frutas y verduras no deben lucir perfectas e impecables, una mancha o una diferencia en tamaño no significa que ya no sirvan y que debas tirarlas.

Comprar productos locales, o agroecológicos, es importante, no sólo apoyas a los productores de la región, sino que reduces los intermediarios involucrados en la cadena de producción alimentaria, ayudando a que el productor obtenga un ingreso más justo por su trabajo. Si además consumes productos frescos, naturales y menos tratados tu salud te lo agradecerá.

No comas sólo con los ojos, pues seguramente muchos alimentos puedan acabar en el mismo sitio de siempre, el cubo de basura. Aprende a cocinar midiendo las porciones, si es posible prepara sólo lo que vas a consumir en el momento y si queda algo, almacénalo de forma adecuada para consumirlo luego. No está de más conocer trucos para hacer que los alimentos duren más, los tiempos de almacenamiento y hasta recetas de salsas o conservas para aprovechar los alimentos de temporada.

Evitar el desperdicio alimentario en los hogares tiene un impacto positivo inmediato en tu economía, pero sobre todo, en el mundo. El consumo consciente de alimentos es uno de los pasos más importantes en el logro de una economía circular, sustentable y humanizada, preocupada por el ambiente y por el futuro.

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